28 Oct 2008
Dos inspectores de Interior se desplazaron ayer a Jaén para comunicarle personalmente a Francisco José Alcáraz, ex presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que a partir de hoy queda sin escolta. Para Alcaraz se trata de una represalia del Gobierno de España que deja expedito a ETA el camino hacia su nuca. «De lo que a partir de ahora me suceda a mí o a mi entorno hago responsable a Rubalcaba y, por extensión, a Zapatero», advierte el ex responsable de la ATV, quien ha solicitado infructuosamente al Ministerio de Interior que le comunique por escrito que la decisión de retirarle la escolta (dos policías) se deriva de que ha dejado de ser objetivo de la banda terrorista.
Alcaraz se sabe en el centro de la diana. No es un paranoico, sino un observador. La semana pasada estuvo en el País Vasco. En concreto en Amurrio y Llodio, con motivo del homenaje que le tributaron sus amigos a María San Gil. Allí percibió odio hacia su persona por parte de un sector de la población, que incluso le insultó. «Si llego a ir sin escoltas no duro ni un minuto».
Por este motivo entiende que la decisión del Ministerio no parte de la lógica, sino del rencor. «Este Gobierno ni perdona ni olvida», explica Alcaraz, para quien dejarle sin seguridad le convierte en un blanco fácil de otra organización que tampoco utiliza la memoria para el bien. «ETA sabe que su pacto con Zapatero no siguió adelante porque la AVT se opuso frontalmente a la negociación».
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