17 Oct 2007
El Museo Guggenheim Bilbao ha anunciado hoy que “no tiene intención” de retirar unas fotografías del artista navarro Clemente Bernad aunque puedan “suscitar malestar” porque “cumplen absolutamente con la legalidad”.
El director del museo, Juan Ignacio Vidarte, ha salido hoy al paso ante las críticas vertidas por las asociaciones de víctimas del terrorismo y el PP ante unas instantáneas del fotoperiodista Clemente Bernad al entender que son “humillantes para las víctimas” y hacen “apología del terrorismo”.
La polémica se ha visto reforzada por el hecho de que el artista hubiese pedido a la familia de Miguel Angel Blanco poder exhibir una imagen de la radiografía de su cráneo en la muestra sobre arte vasco contemporáneo “Cada uno a su gusto”, inaugurada ayer en Bilbao.
La familia del concejal asesinado por ETA rechazó no obstante la petición puesto que la imagen se quería incluir en una muestra en la que se daba una opinión “sesgada” del País Vasco.
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha instado al museo a retirar las instantáneas por “hirientes y humillantes” para las víctimas, que aseguran sentirse “ofendidas” por las muestra.
Esta organización ha censurado que “con fondos públicos el Museo Guggenheim Bilbao esté posibilitando una exposición dolorosa e injusta hacia las víctimas del terrorismo” ya que ofrece una visión del País Vasco “parcial, sesgada y complaciente con los violentos”. “Dicha visión no guarda una proporción temática mínimamente razonable con la situación de nuestra tierra y no es representativa de la realidad de las víctimas vascas del terrorismo y del clima de persecución terrorista en el País Vasco”, advierte.
En respuesta a las críticas recibidas, Vidarte ha expresado su “sorpresa y tristeza” porque se haya cuestionado la actuación del museo en la intimidad de las personas, un terreno en el que, según ha dicho, “hemos sido siempre y los vamos a seguir siendo además, absolutamente respetuosos y exquisitos”.
El director del museo ha precisado que la polémica instantánea de Miguel ángel Blanco “nunca ha estado en esta exposición” y ha insistido en que el museo en su política expositiva está “absolutamente alejado de la política. “Nos parece además de una falta de escrúpulos bastante notable que justo cuando nosotros hemos hecho todos los esfuerzos posibles, y nos consta que también la comisaria y el artista por respetar la legalidad y dentro de la legalidad el derecho a la intimidad, haya otras personas y organizacioness que no tengan esa responsabilidad”, ha señalado.
Vidarte ha reconocido que puede que haya obras que “suscitan malestar” pero ha censurado la “tergiversación” que se ha hecho de la muestra. En este sentido, ha precisado que los pies de foto junto con la obra “forman parte del ámbito de independencia del comisario y del artista, siempre y cuando se respeten los límites de la legalidad”.
“Entrar en otro tipo de análisis sería entrar en un ámbito político por parte del museo, el censurar o condicionar lo que el artista refleja en su obra”, ha indicado.
Asimismo, ha insistido en que el museo es “especialmente sensible al dolor de las víctimas” y ha recordado en este sentido el reciente homenaje realizado al ertzaina Txema Aguirre -organizado por amigos y familiares del agente-, asesinado por ETA hace ahora diez años coincidiendo con la inauguración del museo.
El director del museo ha explicado que solicitó a la comisaria Rosa Martínez una exposición sobre arte vasco contemporáneo con motivo del décimo aniversario de la institución museística. Una vez planteado el encargo, fue la comisaria quien presentó un proyecto “con el que hemos intentado ser absolutamente respetuosos”. “Es función de Rosa definir el concepto de la exposición, seleccionar a los artistas y sus obras con un criterio que es subjetivo suyo, pero no arbitrario”, ha precisado Vidarte.
Vidarte ha reconocido que la “única restricción” del museo fue que las obras expuestas “cumplan con la legalidad, como de hecho lo hacen en esta exposición”, aunque ha admitido que el museo conocía que el artista se había puesto en contacto con los familiares de las personas que aparecían reflejadas en las fotografías para conseguir su aprobación a pesar de que las instantáneas seleccionadas finalmente “cumplen absolutamente con la legalidad en el sentido de respetar la intimidad de las personas”.
Por todo ello, Vidarte ha explicado que el museo no tiene intención de retirar las imágenes salvo que haya un acto judicial que les obligue a ello. “Nosotros cumpliremos con la ley y con las órdenes de los tribunales”, ha añadido.
La comisaria Rosa Martínez, por su parte, ha precisado que las fotos mostradas fueron elegidas de entre un total de 1.400 y que todas ellas “muestran un enorme respeto por las víctimas”. A su juicio, la selección se ha hecho “con el máximo respeto a las víctimas y la lectura e interpretación de las imágenes no está en las imágenes sino que en el ojo de quien las mira, y ese ojo a veces es ideológico”. “La lectura interesada que se hace de ellas habla más de la ideología de las personas que las interpretan”.