ETA habría reorganizado la estructura que tenía en Francia para fabricar coches bomba y que quedó desmantelada con la captura el 1 de septiembre del 2007 de varios miembros de la organización terrorista en Cahors, según las investigaciones de la Guardia Civil sobre el atentado de Legutiano. La furgoneta Citroën Berlingo que contenía el explosivo fue robada en una localidad próxima a Limoges, el 16 de abril, de lo que los expertos policiales deducen que el coche bomba que hizo explosión esta semana había sido preparado en Francia.

Como es práctica habitual en los robos de coches en el país vecino, los etarras aprovecharon un descuido para apoderarse del vehículo con las llaves puestas. La furgoneta estaba aparcada en la calle, ya que el responsable del taller en el que debía ser revisada la había estacionado fuera mientras trabajaba en otro coche.

La furgoneta fue utilizada por los terroristas como coche bomba, pero las llaves del contacto, sujetas con un llavero con una publicidad de una caja de ahorros, fueron encontradas dentro del Peugeot 306 que emplearon los terroristas para huir de Legutiano y que abandonaron en una pista forestal del alto de Urkiola, donde la encontró la Ertzaintza. Esta circunstancia permitió averiguar la procedencia de la furgoneta, ya que su propietario reconoció su llavero en las fotografías que la Guardia Civil le hizo llegar a través de la policía francesa. Del interior del vehículo que el comando utilizó para huir, y que no hizo explosión debido a un fallo en el artefacto que prepararon, también se ha podido recuperar el pasamontañas con el que cubrió su rostro el terrorista que aparcó la furgoneta bomba a pocos metros de la casa cuartel.

Los responsables de la lucha antiterrorista sospechan que miembros de ETA en Francia fabricaron y montaron la bomba, y una vez preparada la furgoneta la entregaron al comando Vizcaya para que perpetrara el atentado.

Este modo de operar fue observado en septiembre del 2007 en el atentado fallido que se registró en Logroño. El vehículo cargado de explosivos fue colocado el día 9 delante de la delegación del Ministerio de Defensa, pero no llegó a estallar y la policía pudo desactivarlo. La colocación de ese coche bomba se atribuyó al comando Vizcaya, pero fue fabricado en Francia, ya que tenía las huellas de Aitzol Iriondo, Gurbitz,uno de los lugartenientes del jefe de los comandos de ETA Garikoitz Azpiazu, Txeroki.

El 1 de septiembre, con la captura de varios miembros de la organización terrorista en Cahors, la estructura para fabricar coches bomba que ETA tenía en Francia quedó desmantelada. Entre los detenidos se encontraba Luis Ignacio Iruretagoyena, Suni,un veterano miembro de ETA considerado el máximo experto de la banda armada. A esa célula se atribuye la fabricación de la furgoneta bomba que estalló en la T4 de Barajas el 30 de diciembre del 2006 y la furgoneta bomba con la que ETA pretendía atentar en la zona turística de Marina d´Or, en Castellón, en agosto del pasado año. En Cahors la policía francesa se incautó, además, de 400 kilos de explosivo.

La desarticulación de esa fábrica de bombas tuvo importantes efectos en el funcionamiento de ETA, ya que en los meses siguientes disminuyó sustancialmente la cantidad de explosivos que tenían los comandos a su disposición y, además, los artefactos mostraron deficiencias técnicas. El coche bomba de Logroño, por ejemplo, no estalló por problemas del material utilizado, igual que las dos bombas trampa colocadas contra la Ertzaintza ante el Palacio de Justicia de Getxo. En los últimos artefactos ese tipo de fallos han sido corregidos.

Fuentes de la investigación señalaron que los etarras que perpetraron el atentado contra el cuartel alavés de Legutiano estuvieron a punto de tener un accidente enfrente de este edifico, cuando el Peugeot 306 con el que emprendían la huida se vio obligado a dar un frenazo brusco, bien porque el suelo estaba mojado por la lluvia o por exceso de velocidad, lo que le llevó a invadir parte del carril contrario, sin otras consecuencias.