Durante los últimos meses ETA ha estado creando y probando nuevos explosivos. Bombas mucho más letales y destructivas que se puedan fabricar con componentes químicos fáciles de adquirir sin tener que ir al mercado negro.

Ya en el atentado de la T4, los investigadores se sorprendieron del gran poder destructor que tuvo esa bomba. En consecuencia se comenzó a buscar un laboratorio clandestino en Francia, donde los químicos de ETA trabajan en los nuevos artefactos.

Hace una semanas, un comando robo 44 kilos de pastillas para encender barbacoas. Con este material tratado se consigue un explosivo denominado HMTD utilizado por terroristas islamistas.

Los dos últimos etarras detenidos en Francia, Iker Mendizabal y Jose Juan García, transportaban 100 bolsas de Laxante en polvo y bidones de combustible para aeromodelismo. Aparentemente productos inofensivos, pero del laxante sacan una sustancia la Pentrita que multiplica el poder de las bombas.

Con combustible para aviones de juguete se consigue un explosivo líquido que es utilizado actualmente por los grupos terroristas de Al Qaeda y Hizbola. También fue utilizado en Estados Unidos en 1995. En Oklahoma, una bomba en un edificio federal causo 168 muertos.