13 Ago 2008
El refugio anónimo del rostro más reconocible de ETA se encuentra en Sudamérica. José Ignacio de Juana Chaos cruzó la frontera con Francia y, a media mañana del sábado -su séptimo día en libertad- viajó en avión desde Biarritz hasta París. Un segundo vuelo lo trasladó al otro lado del Atlántico donde, según fuentes de la lucha antiterrorista, descansa.
Sudamérica es uno de los destinos predilectos de etarras y refugiados, el edén perfectamente anónimo para huir de la reprobación social y mediática que ha surgido en torno al ex jefe del comando Madrid.
Cuando el sábado 2 de agosto De Juana abandonó la cárcel de Aranjuez (Madrid), envió una carta a sus simpatizantes en la que se excusaba por no acudir al homenaje que ese mismo día le brindaban en San Sebastián: “Espero que entendáis que ahora tengo que recuperarme de esta última huelga de hambre. Tomármelo con tranquilidad junto a mi familia”. Les explicó que necesitaba descanso tras sus 7.800 días entre rejas y el “circo jurídico-político-mediático” que lo perseguía.
Ha pasado más de una semana y no ha acudido al polémico piso familiar que posee en la capital donostiarra. Sus vecinos y víctimas no se han topado aún con él. Mientras, se preguntan dónde se ha refugiado.
Según fuentes de la lucha antiterrorista, descansa en un país sudamericano, algo que tiene explicación porque De Juana es ahora un rostro que cualquier viandante, si se cruza con él, identificaría con la banda terrorista.
Su itinerario más probable apunta a tres países: Brasil, Argentina y Chile. Al parecer, el etarra cogió el vuelo que despegó a las 12.15 horas del aeropuerto de Biarritz, a 40 kilómetros de San Sebastián, y aterrizó a las 13.35 horas en París. A partir de ahí, si ese mismo día subió a otro, pudo volar a Santiago (Chile), Sao Paulo (Brasil) o Buenos Aires (Argentina).