Pais Vasco


A diez días de las elecciones en el País Vasco, la encuesta realizada en exclusiva por Celeste-Tel para Terra refleja la férrea posición que el PNV mantiene entre el electorado vasco. El sondeo muestra que la opción representada por Juan José Ibarretxe sigue siendo la preferida. Según los datos, Ibarretxe es el líder vasco mejor valorado por los electores y el PNV sería el partido más votado el 1 de marzo. La mayor parte de los encuestados también considera que Ibarretxe será el próximo Lehendakari.

El PNV aventaja al resto de grupos en intención de voto.

El sondeo realizado por Celeste-Tel en exclusiva para Terra destaca la ventaja de 6,4 puntos del PNV/EAJ sobre el resto de los grupos que concurren a las elecciones autonómicas vascas del próximo 1 de marzo.

El PNV obtendría el voto del 34,9% del electorado. El 29,70 % de los votantes mayores de 65 años optaría por este grupo. Con un 17,77 %, los electores entre 18 y 30 años constituyen el grupo que menos se decantaría por la opción representada por Juan José Ibarretxe.

El PSE-EE obtendría un total de 28,5 % de los votos, siendo el partido que concentraría el voto joven. El PP sería la tercera fuerza más votada, con un 14,9 %. En cuarto lugar se hallaría la izquierda abertzale, que obtendría un 9,5% del resultado total. Los jóvenes entre 18 y 30 años serían los votantes potenciales de estos grupos, con un 9,94%.

Mientras que el mayor índice de abstención (un 35,54%) se situaría en el grupo de edad entre los 18 y los 30 años, los mayores de 65 serían los que más irían a las urnas.

En lo que a la calificación de la gestión de Ibarretxe se refiere, un 34% de los encuestados considera que ha sido regular. Un 31,9% afirma que ha sido buena y un 27% sostiene que ha sido mala. Los más críticos con la gestión del actual Lehendakari son los electores que se encuentran entre los 18 y 30 años (38,9% la considera regular). En el lado contrario, un 34,1% de los encuentados comprendidos entre los 45 y los 64 años y un 34,2% de de los mayores de 65 años la califican de buena. El 30,8% de los mayores de 65 años consideran que Ibarretxe ha llevado a cabo una mala gestión del gobierno.

Preguntados por quién creen que será el próximo Lehendakari, una amplia mayoría (62,6%) se decanta por Juan José Ibarretxe, que obtendría más del 60% de los votos en todas las muestras de edad. Un 66,2% de los mayores de 65 años se inclinan por la opción representada por el dirigente del PNV. El 10,3% de los encuestados votarían al representante de otra formación política.

Entre las preferencias de los encuestados, Juan José Ibarretxe (36,5%) se sitúa por encima de Patxi López (23,8%)y del resto de candidatos (18,8%). Los mayores de 65 años se decantan en un 42,1% por el actual Lehendakari, opción que también es contemplada como mayoritaria por los jóvenes de 18 a 30 años. En el supuesto de que ningún partido alcanzase la mayoría absoluta, la fórmula preferida por el 34,9% de los encuestados sería la representada por la coalición entre el PNV y el PSE. Esta es la favorita del 38,1% de los electores entre 45 y 64 años y de la mayoría de los jóvenes(29,8%). La segunda de las opciones mejor valoradas es el tripartito (un 19,5%), mientras que la colación PSE y PP obtiene el 13,9%.

El actual Lehendakari roza el aprobado.

Ninguno de los candidatos a Lehendakari obtiene el aprobado de los electores. Juan Jose Ibarretxe es el mejor valorado con un 4,9 sobre 10. Su electorado más fiel lo constituyen los mayores de 65 años, que le otorgan un 5,1. Patxi López se queda a tres puntos del aprobado con un 4,7.

Una décima separa a López del candidato de Ezker Batua-Berdek Javier Madrazo, que obtiene un 3,7. Le siguen Unai Ziarreta de Eusko Alkartasuna (3,6) y Antonio Basagoiti del PP vasco, que es el candidato peor valorado con un 3,5.

Contra todo pronóstico, el ex portavoz de Batasuna y uno de los protagonistas del fallido proceso de final dialogado del terrorismo, Arnaldo Otegi, ha reaparecido en la política vasca, tras su detención en junio de 2007 y su salida de la cárcel en agosto. En los medios abertzales se daba por hecho que Otegi se retiraría de la política, tras haber perdido la confianza de la dirección de ETA. Sin embargo, el 30 de noviembre, reapareció con una entrevista a toda plana en Gara. En enero, volvía a la escena en una rueda de prensa en Bilbao, junto al diputado del Sinn Fein Alex Maskey. Ayer dio otra entrevista a los periodistas Carmen Liria, de La Jornada, de México; Giuliana Sgrena, periodista italiana secuestrada en Irak, e Iñaki Iriondo, de Gara, en un acto público en el Kursaal, de San Sebastián, tras anunciarse profusamente toda la semana en dicho diario.

En sus apariciones, Otegi mantiene sus tesis habituales: hay que reabrir el escenario de diálogo con el Estado y es posible avanzar hacia la soberanía por vías pacíficas. Lo sorprendente de su regreso es que haya tenido tanta presencia en Gara, cuando Otegi no representa a la izquierda abertzale oficial y, sobre todo, porque su discurso es distinto.

Mientras Otegi estuvo en la cárcel, de junio de 2007 a agosto de 2008, la dirección de ETA y de la izquierda abertzale cambió de manos. En octubre de 2007 fue detenida la Mesa Nacional de Batasuna que dirigió el proceso de negociación -Rufi Etxeberria, Pernando Barrena, Olatz Dañobeitia…- y sustituida por otra dirección más radical, que opera en la clandestinidad, ligada a Segi, Haika, Gestoras pro Amnistía… Esta dirección estuvo al margen del proceso y, a ratos, lo obstaculizó, como también lo hizo Juan María Olano, ex líder de Gestoras.

En junio de 2008, la asamblea de ETA consagró el cambio de orientación operado tras la ruptura de la tregua, un año antes, y apostó por un “ciclo largo” de terrorismo contra todos los objetivos, incluido el entorno del PNV. No faltó en ese debate interno una crítica a la nueva dirección -encabezada por Garikoitz Aspiazu Txeroki- contra el proceso de paz y su líder José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, por “no haber puesto muertos sobre la mesa” antes de las conversaciones. ETA anunció la tregua, en marzo de 2006, después de tres años sin muertos.

Otegi, que en prisión mantuvo contactos con relevantes políticos vascos -como el ex secretario general de LAB Rafael Diez Usabiaga- y conocía la pérdida absoluta de su poder, optó por pasar a segundo plano. Y así lo hizo desde agosto, cuando salió de prisión, al 30 de noviembre en que reapareció. En su cambio de opinión tienen mucho que ver Diez Usabiaga, y el ex dirigente de ETA y negociador en el proceso de paz de Argel Eugenio Etxebeste, Antxon. La explicación es que ante la clamorosa ausencia de la izquierda abertzale oficial de la vida pública, por su radicalismo y clandestinidad, el sector veterano y alternativo al oficial trata de aprovechar el tirón mediático de Otegi para no desaparecer.

Este grupo veterano, que tiene mucha audiencia en las bases de la izquierda abertzale, sabe que cuatro años sin presencia pública, lo que sucederá con la prohibición de las listas en las elecciones vascas, es su desaparición como generación política.

Con el discurso que encarna Otegi -final dialogado y avance hacia la soberanía sin violencia- trata de visualizar que existe otro enfoque al de la línea oficial -cuyo discurso hace énfasis en la confrontación con el Estado, incluido el PNV- aunque hace equilibrios para no enfrentarse con la actual dirección de ETA.

Pero la división de líneas afecta a todos los ámbitos de la izquierda abertzale, incluido Gara, lo que explica la presencia en el diario del discurso alternativo al oficial que, además, cuenta con el aval del sector de ETA que perdió la tregua, que lideró Josu Ternera, según fuentes abertzales. Este líder de ETA no ha sido señalado para nada en la cadena de detenciones de etarras de estos meses, lo que demuestra su desvinculación de la actual dirección, según fuentes de Interior.

El discurso de Otegi tiene la ventaja para la izquierda abertzale en su conjunto, la oficial y la alternativa, de que puede impedir que sus votantes más desencantados, por la actitud de ETA en la tregua, les abandone por un partido nacionalista en las próximas elecciones autonómicas. Y tiene el inconveniente de que viene a constatar grietas internas.

En todo caso, Otegi tiene muy difícil materializar su sueño de un nuevo proceso. El presidente Rodríguez Zapatero, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, han reiterado que no habrá otro proceso similar a los conocidos. Para hablar de diálogo, ETA tendrá que dejar definitivamente las armas.

El secreto mejor guardado por la izquierda abertzale para intentar participar en las elecciones vascas, el próximo 1 de marzo, ya tiene nombre: D3m (Demokrazia 3.000.000). La nueva plataforma electoral, que se presentará hoy en Bilbao, acoge en su seno a militantes conocidos por su trayectoria y nace para aglutinar el voto de la ilegalizada Batasuna.

La presentación de la plataforma supone un punto de inflexión, después de cuatro meses de continuas hipótesis sobre cuál podía ser la vía elegida por la izquierda abertzale tradicional para estar en los comicios, una vez que el Tribunal Supremo ilegalizó en septiembre a EHAK y ANV.

Según las fuentes consultadas en su seno, D3m “no es una lista blanca”, como se ha llamado a una formada por personas no relacionadas con siglas ilegalizadas: “La cuestión es ya si el Estado tiene voluntad. Si no quiere que estemos en las urnas, buscará cualquier excusa, en el último miembro, para ilegalizarnos”.

El secretario general del PSOE en el Congreso, Ramón Jáuregui, opinó que la izquierda abertzale busca con la plataforma la ilegalización para, según la “estrategia de ETA”, ahondar en el “victimismo” y “justificar” el fin de la tregua.

La izquierda abertzale ha acelerado su plan para constituir D3m (Demokrazia 3.000.000) -número de habitantes que viven en Euskadi, Navarra y el País Vasco francés-, ya que no contaba con que el lehendakari convocara las elecciones el 1 de marzo, después de haber barajado fechas posteriores. De hecho, hoy sólo se presentará la plataforma, que comenzará el trabajo propio para confeccionar las candidaturas el lunes. Las listas con los candidatos por Vizcaya, Guipúzcoa y Álava no se conocerán hasta el 26 de enero, según las mismas fuentes. Así, la izquierda abertzale ha pisado ya el acelerador para intentar estar presente en las urnas y no desaparecer del Parlamento vasco por primera vez en los últimos 30 años.

La presentación de D3m coincide en el tiempo, precisamente, con la reaparición de Arnaldo Otegi, después de haber mantenido un silencio casi absoluto desde que salió de prisión, el pasado agosto.

El inicio este jueves del juicio por las reuniones con el lehendakari y los socialistas Patxi López y Rodolfo Ares, en el proceso de paz, le ha servido de trampolín para saltar a la arena política. La misma víspera del inicio de la vista celebró su primera rueda de prensa en meses para anunciar que iba a aprovechar el juicio para reivindicar el diálogo y denunciar la Ley de Partidos. Ayer, se presentó de nuevo ante los medios, junto al diputado del Sinn Féin Alex Maskey.

El líder de la ilegalizada Batasuna manifestó que “difícilmente en este país se puede habilitar un escenario de paz y democracia sin el concurso de la izquierda abertzale, de los socialistas, del PNV, de UPN e, incluso, del PP, que se autoexcluye de este tipo de dinámicas”. “Todos saben, incluido el Estado, que no habrá solución pacífica y democrática sin la izquierda abertzale”, agregó. El dirigente del Sinn Féin instó, por su parte, al Gobierno a favorecer un proceso de paz: “Hay dos caminos a seguir, el de Gaza o el de Sudáfrica”.

El ilegalizado grupo de EHAK en el Parlamento vasco, Ezker Abertzalea, se ha querellado contra la Mesa del Parlamento, presidida por Izaskun Bilbao (PNV), por no pagarle medio millón de euros de subvenciones correspondientes a los últimos diez meses.

El órgano de dirección de la Cámara recibió un oficio del Tribunal Supremo el pasado mes de febrero por el que se acordaba la suspensión de la entrega a EHAK de fondos procedentes de la financiación pública, “cualquiera que fuera su tipo y naturaleza”. Sin embargo, la portavoz del grupo abertzale, Nekane Erauskin, consideró que el auto “no tomaba medida alguna contra el grupo parlamentario de Ezker Abertzalea” y considera que Ezker Abertzalea y el partido político EHAK son “jurídicamente diferentes” y que las medidas que se adoptan contra la formación “no afectan al grupo parlamentario”.

En declaraciones a Radio Euskadi, Erauskin afirmó que la acusación va dirigida, en concreto, contra Izaskun Bilbao, “por haber desoído los requerimientos para que realizara esos pagos”. Según el diario Gara, la denuncia presentada por Ezker Abertzalea afirma que los miembros de la Mesa del Parlamento de Vitoria han podido incurrir en un delito de prevaricación.

El portavoz del PSE-EE, Juan Antonio Pastor, respaldó la suspensión de las subvenciones y aventuró que la denuncia “no tendrá recorrido jurídico”. Su homólogo del PP vasco, Leopoldo Barrera, aseguró que “no se entiende la base legal de la denuncia”.

“Este PNV [el de Urkullu] no puede ser parte integrante de un bloque independentista como el que están intentando articular algunas fuerzas políticas y sindicales vascas”. Este es el dictamen del ex portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, en una larga entrevista en el diario Gara, la primera que concede tras salir hace tres meses de prisión.

La opinión de Otegi sobre el PNV se suma a los ataques que le ha dirigido ETA en sus últimos comunicados y que la izquierda abertzale repite. La última vez, ANV el pasado sábado en Mondragón, cuya alcaldesa, Inocencia Galparsoro, proclamó que el partido de Urkullu “ha de ser aparcado definitivamente de cualquier intento de conjunción soberanista”.

Otegi indica que ve la situación en Euskadi bloqueada y que el movimiento abertzale parece estar “gripado políticamente”, por lo que ha percibido síntomas de “frustración y escepticismo”. A pesar de ello, mantiene las tesis habituales del mundo de Batasuna sobre el que llaman conflicto vasco y, evitando nombrar a ETA y cualquier término comprometedor, aboga por retomar la negociación con el Estado en el punto en que quedó rota, “en la última etapa”. Asimismo, afirma que, a pesar de las ilegalizaciones, la izquierda abertzale “tiene que hacer un esfuerzo por estar en las elecciones” autonómicas, aunque no dice cómo podrá conseguirlo.

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