La Mesa Nacional de Batasuna admite que con la detención y encarcelamiento de 19 de sus componentes ‘nos han hecho daño’, pero asegura que va a ‘responder y seguir adelante con mayor iniciativa política’. La dirección del partido ilegalizado hace este diagnóstico de su situación en un escrito fechado el pasado lunes, un día después de que el juez Baltasar Garzón dispusiera el ingreso en prisión de los dirigentes detenidos durante una reunión que celebraban en la localidad guipuzcoana de Segura.

‘Nos han golpeado, nos han golpeado duro, nos han hecho daño’ con la captura de los dirigentes, reconoce Batasuna en el inusual texto y que fue divulgado este domingo por el diario `Gara¿. Pero este hecho, agrega la nota interna, no va a ‘amedrentar’ su actuación porque ‘tenemos un pueblo que nos arropa y el compromiso con ese pueblo nos hará seguir adelante’.

La Mesa Nacional del partido ilegal afirma que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tras la ruptura del alto el fuego de ETA, ofrece a la izquierda abertzale ’sólo un único camino: la Constitución española y la represión’. Batasuna se dirige en concreto al jefe del Ejecutivo, al que advierte que ‘tiene enfrente un pueblo que no va a poder doblegar, y si se empeña ello, al igual que sus antecesores, fracasará’.

La formación proscrita considera que la detención de sus dirigentes es consecuencia de la negativa gubernamental a aceptar su propuesta política durante el alto el fuego, que incluía el ejercicio del derecho de autodeterminación y la anexión de Navarra a Euskadi. También hay para el PNV, al que Batasuna reprocha que su objetivo sea ‘pactar con el Estado para mantener sus cuotas de poder y así seguir haciendo negocio’, en contrapartida, el partido que lidera Josu Jon Imaz ofrece ‘un pacto en donde se cierren todas las vías hacia la independencia de Euskal Herria’.

El partido ilegalizado se jacta además de ser la fuerza política que ‘ha llevado a este país a las coordenadas de cambio político’. La solución ‘democrática’, agrega Batasuna, pasa por que se acepte que ’somos una nación y nos corresponde la palabra y la decisión’.