El pacto PSE-PP para apoyar a Patxi López en su investidura como lehendakari y para gobernar la CAV los próximos cuatro años ya ha comenzado a visualizarse a través de iniciativas conjuntas y concretas, sin ir más lejos, ayer, en las Juntas Generales de Araba. Ambos partidos defendieron en el Pleno de la institución foral una enmienda en la que instan a la Diputación a modificar algunos de los artículos del Plan de Normalización del Uso del Euskera para eliminar la obligatoriedad del bilingüismo. El Plan de Desarrollo del Euskera que está en vigor hasta 2012 establece que las contrataciones de la Diputación se harán en las dos lenguas oficiales y de forma complementaria se fijan los requisitos lingüísticos de aquellos que accedan a un contrato. Para PP y PSE este artículo y otro referido a la concesión de subvenciones son “una discriminación y una traba para la mayoría de las empresas alavesas”.
El grupo popular dirigido por Antonio Basagoiti comienza así a poner negro sobre blanco su marcaje, por no decir ataque directo, a todo lo que huela a euskera y a promoción de esta lengua. Asunto de tal gravedad que requeriría algún tipo de iniciativa conjunta del resto de formaciones que sí creen en la lengua del país. Ayer se visualizó de forma meridianamente clara el frente formado por los partidos llamados a gobernar ante la perplejidad del resto de formaciones en las Juntas de Araba. Pero también quedó clara la postura en relación al euskera. Ya no valen giros vasquistas defendidos por el partido de López hace apenas un año con la única e insana intención de conseguir votos de indecisos. Y la coherencia del PP sólo se reafirma con este tipo de ataques directos a una lengua -habrá que recordarles que es oficial- que necesita protección, medidas concretas de promoción y cariño… para que no desaparezca.
El tortazo al euskera en Araba fue refrendado desde Madrid por el portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, quien descargó toda su furia contra el PSOE al que calificó de “rehén de las políticas lingüísticas de los nacionalistas” al analizar un caso aparecido en un medio de comunicación afín. La estrategia tiene doble filo, en Euskadi y en Madrid. Lo que una amplísima mayoría de la población vasca temía ha llegado. De las palabras ya se pasa a los hechos. El PP siempre ha tenido clara su animadversión hacia todo lo que sonara a euskera. Y el PSE se está dejando manipular en este asunto no se sabe si por comodidad o por convencimiento. Unos y otros advierten ahora de lo que van a ser capaces en un futuro muy próximo y cuando ocupen el Gobierno. El hecho diferencial de 30 años de proyección internacional del euskera puede venirse abajo si el nuevo Ejecutivo carece de la sensibilidad mínima necesaria. Y si se atiende a los hechos… carece.