Agosto 2008


El refugio anónimo del rostro más reconocible de ETA se encuentra en Sudamérica. José Ignacio de Juana Chaos cruzó la frontera con Francia y, a media mañana del sábado -su séptimo día en libertad- viajó en avión desde Biarritz hasta París. Un segundo vuelo lo trasladó al otro lado del Atlántico donde, según fuentes de la lucha antiterrorista, descansa.

Sudamérica es uno de los destinos predilectos de etarras y refugiados, el edén perfectamente anónimo para huir de la reprobación social y mediática que ha surgido en torno al ex jefe del comando Madrid.

Cuando el sábado 2 de agosto De Juana abandonó la cárcel de Aranjuez (Madrid), envió una carta a sus simpatizantes en la que se excusaba por no acudir al homenaje que ese mismo día le brindaban en San Sebastián: “Espero que entendáis que ahora tengo que recuperarme de esta última huelga de hambre. Tomármelo con tranquilidad junto a mi familia”. Les explicó que necesitaba descanso tras sus 7.800 días entre rejas y el “circo jurídico-político-mediático” que lo perseguía.

Ha pasado más de una semana y no ha acudido al polémico piso familiar que posee en la capital donostiarra. Sus vecinos y víctimas no se han topado aún con él. Mientras, se preguntan dónde se ha refugiado.

Según fuentes de la lucha antiterrorista, descansa en un país sudamericano, algo que tiene explicación porque De Juana es ahora un rostro que cualquier viandante, si se cruza con él, identificaría con la banda terrorista.

Su itinerario más probable apunta a tres países: Brasil, Argentina y Chile. Al parecer, el etarra cogió el vuelo que despegó a las 12.15 horas del aeropuerto de Biarritz, a 40 kilómetros de San Sebastián, y aterrizó a las 13.35 horas en París. A partir de ahí, si ese mismo día subió a otro, pudo volar a Santiago (Chile), Sao Paulo (Brasil) o Buenos Aires (Argentina).

La mayoría de los presos de ETA apuesta por dejar definitivamente la violencia y comenzar a negociar su salida de la cárcel, tal y como revela un sondeo que la propia dirección de la banda ha realizado entre los reclusos de la organización terrorista, según fuentes de los servicios de investigación antiterrorista.

La vuelta a la violencia de ETA ha propiciado este sondeo entre los casi 600 presos -en concreto 593 en estos momentos, la ocasión en la que ha habido mayor número de reclusos de la organización terrorista, según fuentes penitenciarias- que están repartidos por 53 cárceles españolas.

Los investigadores en materia antiterrorista han detectado, tras la ruptura formal del alto el fuego en junio de 2007, que la dirección de la banda, con el visto bueno del jefe del aparato militar Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», encargó «sondear» la opinión de los presos.

Ese «sondeo» sobre cómo debe evolucionar la estrategia de la banda en el futuro ya tiene una primera conclusión: en la mayoría de los presos de ETA está ganando la postura que apuesta por dejar definitivamente la violencia y comenzar a negociar su salida de la cárcel.

Las últimas detenciones de comandos etarras en Francia y en España, así como la falta de experiencia y preparación de los que conforman estos grupos han sido algunas de las causas que han propiciado que desde la dirección de ETA se abriera ese debate, según las fuentes consultadas.

Un debate que ha venido suscitado también por las «presiones» surgidas en el interior de las cárceles, por las reivindicaciones de las asociaciones de familiares de presos, así como de ciertos sectores de la izquierda aberzale, que se inclinan por el abandono de las armas.

Mientras, tres intentos de atentado contra objetivos turísticos del País Vasco francés provocaron ayer indignación entre los responsables locales e inquietud en las autoridades de Francia.

Los artificieros desactivaron tres artefactos explosivos, dos de ellos en la localidad de Arcangues (Arrangoitze), en la costa vasca, y el tercero en las vecinas Landas, sobre la línea ferroviaria Bayona-Burdeos del tren de Alta Velocidad.

Pese a tratarse de dispositivos «artesanales, defectuosos y de poca potencia», según la Prefectura de Pau, las autoridades francesas se han tomado muy en serio la amenaza, que se atribuye a la izquierda aberzale. La ministra del Interior, Michele Alliot-Marie, emitió un comunicado para «condenar con la mayor firmeza» la actitud «irresponsable y escandalosa» de los que han tratado de atentar en lugares públicos.