Octubre 2007


Dos etarras intentaron robar el pasado viernes una furgoneta en Francia y uno de ellos llegó a encañonar a su dueño cuando oponía resistencia. Los hechos ocurrieron en la pequeña localidad de Cambes (departamento de Lot), de apenas 300 vecinos, y la Policía sospecha que los fugitivos eran dos de los cuatro terroristas que participaron en el robo de 2.000 litros de nitrometano perpetrado el pasado miércoles en los laboratorios Labema, en Lorette, en el departamento de Loira.

Los hechos ocurrieron sobre las cuatro de la tarde cuando el propietario de una furgoneta Renault Kangoo entró a un local para comprar tabaco. Al salir, vio cómo un desconocido intentaba poner en marcha el vehículo, por lo que se enfrentó a él, llegándole a sujetar. El pistolero sacó entonces un arma corta. En ese momento se acercó una Citroën Berlingo de color gris y con matrícula del departamento de Lot, conducida por una mujer, en el que la pareja se dio a la fuga. A pesar del amplio dispositivo puesto en marcha, no se pudo localizar esta segunda furgoneta.

Fuentes de la lucha antiterrorista sospechan que los fugitivos formaban parte del comando de cuatro individuos que robó los 2.000 litros de nitrometano y que huyeron en dos vehículos de la empresa. Precisamente, uno de ellos, un Skoda Octavia, fue encontrado también el viernes en la localidad de Curieres, en el departamento de Aveyron. Estaba calcinado, ya que los terroristas, como es habitual en estos caso, prendieron fuego el coche para evitar que la Policía pueda encontrar huellas. Curieres está a poco más de 300 kilómetros del lugar donde fue sustraído el material explosivo, mientras que dista apenas 100 de Cambes, donde los pistoleros intentaron robar la Renault Kangoo.

Además, es relevante que Cambes esté a sólo 60 kilómetros de la capital del departamento, Cahors, donde el pasado 1 de septiembre la Policía francesa, con los datos aportados por el Servicio de Información de la Guardia Civil, localizó una casa en la que la banda tenía instalado un laboratorio de explosivos. En esa operación fue detenido, entre otros individuos, Luis Ignacio Iruretagoyena, alias «Sun», que era el encargado de preparar los artefactos.

Carreteras secundarias.

La investigación puesta en marcha por la Policía francesa indica que la pareja fugada estaba de regreso al País Vasco francés tras perpetrar el golpe, viaje en el que utiliza carreteras secundarias. Según la reconstrucción de los hechos, la pareja habría quemado primero el Skoda Octavia, luego continuado su fuga en la Citroën Berlingo hasta llegar a Lot y una vez allí intentado robar la Kangoo, sin conseguirlo.

Las mismas fuentes consideran muy probable que tras el robo del nitrometano los terroristas, por razones de seguridad, se dividieron en dos parejas y repartieron el botín. De esta forma, en caso de que alguna de ellas fuera detenida, la otra podría llegar hasta su guarida al menos con la mitad del material explosivo.

Mientras estos movimientos de la banda se producían en Francia, en España de nuevo era un escolta el objetivo de un ataque. A primera hora de la mañana de ayer, varios desconocidos quemaron en Bilbao la motocicleta de un guardaespaldas de una empresa de seguridad. Los hechos ocurrieron sobre las siete menos cuarto de la mañana en la calle Indautxu y los criminales rociaron el vehículo con líquido inflamable.

Este suceso se produce tras el atentado del martes con bomba lapa en la capital vizcaína contra el escolta Gabriel Giner. Algunas fuentes sostienen que ETA ha decidido presionar ahora a este colectivo con la intención de que abandonen su trabajo en el País Vasco, lo que situaría al Gobierno central y vasco en una posición muy delicada, ya que no hay policías, guardias civiles y ertaintzas suficientes para proteger a todos los amenazados.

El presidente de la Asociación Española de Escoltas, Vicente de la Cruz, dijo ayer que este colectivo está preocupado al pasar de ser «objetivo colateral a directo», lo que supone incrementar las medidas de autoprotección. Además, pidió de nuevo a la administración que dote de los medios necesarios (licencia de armas, chalecos…) a los escoltas para que puedan mejorar su seguridad.

Dos personas fueron detenidas en San Sebastián por su participación en los gravísimos incidentes registrados ayer al término de un “festival antifascista”, que había sido organizado por la izquierda aberzale en protesta por una marcha de la Falange inicialmente prevista en la capital donostiarra. La virulencia de los disturbios aconsejó conducir al medio millar de ultras a un centro comercial situado en las afueras, donde lanzaron gritos contra el Rey, la Constitución y los presos de ETA antes de regresar a sus autobuses.

El despliegue policial de la Ertzaintza, integrado por una decena de furgonetas que posteriormente recibió refuerzos, fue insuficiente para evitar que la ciudad quedara sumida en el caos. A las cinco de la tarde estaba prevista la llegada de los ultraderechistas al Boulevard donostiarra, donde sorprendentemente el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco había autorizado la celebración de un acto. Pero centenares de radicales se habían adueñado ya del centro de la ciudad.

BARRICADAS EN LLAMAS.

Los alborotadores cortaron decenas de calles con barricadas en llamas. En un área de un kilómetro cuadrado, desde la Parte Vieja hasta la calle de San Martín, todos los contenedores de basuras fueron volcados y cruzados, haciendo imposible el tráfico rodado. Las cargas policiales sorprendieron a muchos paseantes y turistas, que se vieron rodeados por los enfrentamientos que se sucedían en todas las calles del centro.

Durante los días previos, varios colectivos de la izquierda aberzale, incluidos Batasuna y ANV, habían convocado para ayer un festival “antifascista” ante la anunciada celebración de una marcha de la Falange con el lema España, única nación. Toda la zona amaneció con carteles contra los falangistas, y a las tres de la tarde comenzó un festival musical ante un millar de personas. El grupo que cerró el concierto interpretó temas como Mátalos y Alguien tiene que apretar el gatillo, a lo que el público respondía “ETA”.

COORDINACIÓN.

Los radicales aberzales demostraron una perfecta coordinación en sus acciones. Apenas terminado el concierto, se dispersaron por las calles adyacentes. A la espera de los falangistas, formaron grupos para atacar a la Ertzaintza. Mientras unos lanzaban piedras, petardos y bengalas a los agentes, otros rompían las lunas de varias entidades bancarias, incendiaban cajeros y arrasaban mobiliario urbano. También destrozaron escaparates comerciales y vehículos aparcados. A escasos metros del dispositivo policial, cruzaron dos autobuses, aunque no lograron incendiarlos.

La policía se veía superada y las cargas de los agentes no podían controlar los desmanes que se sucedían a gran velocidad. A media tarde y durante más de dos horas, algunas calles céntricas tenían cinco barricadas en llamas. Todas las vías perpendiculares al Boulevard eran escenario de enfrentamientos.

El Gobierno asegura que se siente «muy fuerte» frente a ETA, y más le vale, porque desde Batasuna siguen advirtiendo que se avecina «una etapa especialmente dura». El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero condenó el atentado de ayer en Bilbao y proclamó ante el Senado que el Estado de Derecho está preparado para luchar contra ETA. Además pidió «la unidad de los demócratas y el máximo consenso en la defensa de nuestros valores» para conseguir ver el fin de la violencia y derrotar «el terror». Y mientras tanto, tal y como viene haciendo desde que fue arrestada la cúpula de Batasuna, Pernando Barrena, tras calificar el atentado de ayer de «suceso», volvió a proclamar a los cuatro vientos sus funestos augurios y avisó que hasta las elecciones de marzo se avecina «una etapa especialmente dura».

La sesión de control al Gobierno en el Pleno del Senado ayer fue la primera intervención pública de Zapatero después del atentado de ETA en Bilbao contra el escolta Gabriel Ginés, que resultó herido. Tras expresar su enérgica condena por el atentado y desear la pronta recuperación «del escolta Ginés», el presidente del Gobierno quiso destacar ante la Cámara Alta dos ideas que, a su juicio son fundamentales en estos momentos.

En primer lugar, Zapatero aseguró que el Gobierno van a combatir con toda la firmeza cualquier intento de terror y violencia y destacó que van a poner y ponen todos los medios para prevenir y perseguir a los violentos. «El Estado democrático está muy fuerte, muy preparado para este combate», proclamó el presidente, que acto seguido apeló a la unidad de todos los demócratas para afrontar esta lucha.

Y mientras hablaba Zapatero, desde Bilbao Batasuna continuaba con sus augurios. Después de hablar tras las detenciones de «declaración de guerra», del inicio de «un nuevo ciclo de violencia», o horas antes del atentado, de «tiempos oscuros», ayer Barrena, el único portavoz de Batasuna que queda en libertad, advirtió que hasta las próximas elecciones generales de marzo se avecina «una etapa especialmente dura».

La policía francesa investiga la presunta responsabilidad de la organización separatista vasca ETA en el robo de productos químicos de una fábrica en Francia, informó esta mañana aquí la Cadena Ser.

De acuerdo con la cadena informativa, la noche del miércoles cuatro hombres armados, encapuchados y con guantes, en dos vehículos, robaron un cargamento de productos químicos en una fábrica de localidad de La Grand Croix, cerca de Saint Etienne (Francia).

Uno de los miembros del comando se presentó como policía en la puerta de la factoría para poder entrar. El gerente fue atado y amordazado, un método empleado por comandos de ETA en el pasado para cometer robos en Francia.

Al parecer y, debido al “modus operandi”, entre otros elementos, los investigadores sospechan “muy fuertemente” de que el robo fue cometido por un comando de ETA, indicaron fuentes de la lucha antiterrorista.

Los miembros del comando pretendieron llevarse cuatro tanques de nitrometano de 200 kilogramos cada uno, pero no pudieron porque pesaban demasiado, por lo que cargaron 400 envases de cinco litros cada uno en un vehículo de la compañía y se dieron a la fuga.

La Audiencia Nacional ha condenado a 14 años de prisión al etarra Ignacio Javier Bilbao por un delito de amenazas terroristas del que es reincidente y otro de desórdenes públicos, según la sentencia conocida el jueves pero fechada el 8 de octubre.

La condena se refiere a unos incidentes registrados el 7 de septiembre de 2006, durante una vista oral en la que estaba siendo juzgado por segunda vez por amenazar al juez Baltasar Garzón, cuando profirió violentas amenazas contra el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, y el propio Garzón.

“Si eres hombre ven aquí, ven aquí, cabrón, te voy a arrancar la piel a tiras, ven aquí, fascista de mierda, ven tú aquí si tienes huevos”, gritó Bilbao, condenado por otros delitos entre los que se incluye homicidio, detención ilegal, colaboración con banda armada y tenencia de explosivos.

Ya había sido declarado culpable del delito de amenazas terroristas a Garzón cuando éste le tomaba declaración en 2003 y tiene pendientes varios casos más por amenazas a varios magistrados en la Audiencia Nacional, según fuentes judiciales.

En anteriores juicios a integrantes de la banda éstos también han dado patadas contra el cristal, como en el caso de Jesús María Exteberria y Ángel Aramburu o en el de Francisco Javier García Gaztelu “Txapote”.

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