Octubre 2007


El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo ayer que su Ejecutivo no tiene ninguna intención de abordar un nuevo diálogo con la organización terrorista vasca ETA y garantizó que “no hay ninguna expectativa” para ese diálogo.

Estas declaraciones surgieron luego de que el pasado miércoles el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, declarara que “se volverán a dar las condiciones” para que la resolución del Parlamento, que avaló el diálogo con ETA, vuelva a tener vigencia.

En ese sentido, Zapatero señaló que, de los dicho, “se puede desprender, pero no se debe desprender”, que el Gobierno no haya cerrado la posibilidad de diálogo con ETA.

Las palabras del presidente fueron corroboradas, de forma contundente, por la vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega. “Las posibilidades de alcanzar una paz de forma dialogada las enterró ETA bajo los escombros de la T-4″, subrayó.

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha ordenado hoy el ingreso en prisión de los dos supuestos dirigentes de Batasuna Asier Imaz y Gorka Díaz, quien se ha entregado esta mañana de forma voluntaria, a los que acusa de un delito de integración en banda armada.

Con el ingreso en prisión de Imaz y Díaz son ya 19 los miembros de la Mesa Nacional de la ilegalizada Batasuna que permanecen encarcelados, después de que el magistrado enviara a la cárcel a 17 miembros de la formación abertzale que fueron detenidos hace diez días cuando participaban en una reunión en la que, al parecer, se reorganizaba la estructura de la formación para seguir dando cobertura a ETA.

Ambos han comparecido ante Garzón por espacio de un cuarto de hora cada uno y se han negado a contestar a las preguntas que les ha formulado el juez y la fiscal Dolores Delgado, que pidió para los dos prisión incondicional y comunicada.

Garzón explica en el auto de prisión que los dos estuvieron presentes en la citada reunión, aunque en ese momento eludieron su detención, en la que la Policía actuó para ‘hacer cesar la actividad delictiva’ puesto que Batasuna es una organización cuya actividad él suspendió el 26 de agosto de 2002 y que el Tribunal Supremo declaró ilegal el 27 de marzo de 2003.

También detalla otras reuniones y actos de Batasuna en los que ambos han participado entre 2006 y 2007 para argumentar la relación de Imaz y Díaz con la organización abertzale, aunque añade que en aquellas ocasiones no se detuvo a nadie porque o bien se tuvo conocimiento de su celebración posteriormente o por su escaso número de asistentes o por ‘falta de evidencias suficientes’ para actuar.

En todo caso, señala el auto, la posibilidad de actuar o no en esos casos ‘en ningún momento fue sometida a valoración de la autoridad judicial’.

La detención de estos dos últimos integrantes de Batasuna, que han sido trasladados a la prisión de Soto del Real (Madrid), obedece a la misma orden dictada por Garzón el mismo día en que se produjo el arresto en Segura (Guipúzcoa) de la cúpula de la organización, el 4 de octubre, que supuso el arresto de 23 personas, aunque seis quedaron en libertad (cuatro con fianza y dos nada más comparecer ante el juez).

Entre los que ingresaron en la cárcel hace diez días, figuran el portavoz de la organización Joseba Permach, el histórico dirigente Rufino Etxebarria y Juan Joxe Petrikorena.

Asier Imaz, detenido el pasado día 15 en el municipio guipuzcoano de Beasaín, es el responsable del área institucional de la Mesa Nacional y concurría a las elecciones municipales de mayo en el número tres de la lista Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) por esa localidad, que anuló el Tribunal Supremo.

El presunto responsable de seguridad de la organización ilegalizada, Gorka Díaz, se encontraba en paradero desconocido desde el lunes y esta mañana se ha presentado de forma voluntaria en la Audiencia Nacional, donde ha sido detenido.

El Museo Guggenheim Bilbao ha anunciado hoy que “no tiene intención” de retirar unas fotografías del artista navarro Clemente Bernad aunque puedan “suscitar malestar” porque “cumplen absolutamente con la legalidad”.

El director del museo, Juan Ignacio Vidarte, ha salido hoy al paso ante las críticas vertidas por las asociaciones de víctimas del terrorismo y el PP ante unas instantáneas del fotoperiodista Clemente Bernad al entender que son “humillantes para las víctimas” y hacen “apología del terrorismo”.

La polémica se ha visto reforzada por el hecho de que el artista hubiese pedido a la familia de Miguel Angel Blanco poder exhibir una imagen de la radiografía de su cráneo en la muestra sobre arte vasco contemporáneo “Cada uno a su gusto”, inaugurada ayer en Bilbao.

La familia del concejal asesinado por ETA rechazó no obstante la petición puesto que la imagen se quería incluir en una muestra en la que se daba una opinión “sesgada” del País Vasco.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha instado al museo a retirar las instantáneas por “hirientes y humillantes” para las víctimas, que aseguran sentirse “ofendidas” por las muestra.

Esta organización ha censurado que “con fondos públicos el Museo Guggenheim Bilbao esté posibilitando una exposición dolorosa e injusta hacia las víctimas del terrorismo” ya que ofrece una visión del País Vasco “parcial, sesgada y complaciente con los violentos”. “Dicha visión no guarda una proporción temática mínimamente razonable con la situación de nuestra tierra y no es representativa de la realidad de las víctimas vascas del terrorismo y del clima de persecución terrorista en el País Vasco”, advierte.

En respuesta a las críticas recibidas, Vidarte ha expresado su “sorpresa y tristeza” porque se haya cuestionado la actuación del museo en la intimidad de las personas, un terreno en el que, según ha dicho, “hemos sido siempre y los vamos a seguir siendo además, absolutamente respetuosos y exquisitos”.

El director del museo ha precisado que la polémica instantánea de Miguel ángel Blanco “nunca ha estado en esta exposición” y ha insistido en que el museo en su política expositiva está “absolutamente alejado de la política. “Nos parece además de una falta de escrúpulos bastante notable que justo cuando nosotros hemos hecho todos los esfuerzos posibles, y nos consta que también la comisaria y el artista por respetar la legalidad y dentro de la legalidad el derecho a la intimidad, haya otras personas y organizacioness que no tengan esa responsabilidad”, ha señalado.

Vidarte ha reconocido que puede que haya obras que “suscitan malestar” pero ha censurado la “tergiversación” que se ha hecho de la muestra. En este sentido, ha precisado que los pies de foto junto con la obra “forman parte del ámbito de independencia del comisario y del artista, siempre y cuando se respeten los límites de la legalidad”.

“Entrar en otro tipo de análisis sería entrar en un ámbito político por parte del museo, el censurar o condicionar lo que el artista refleja en su obra”, ha indicado.

Asimismo, ha insistido en que el museo es “especialmente sensible al dolor de las víctimas” y ha recordado en este sentido el reciente homenaje realizado al ertzaina Txema Aguirre -organizado por amigos y familiares del agente-, asesinado por ETA hace ahora diez años coincidiendo con la inauguración del museo.

El director del museo ha explicado que solicitó a la comisaria Rosa Martínez una exposición sobre arte vasco contemporáneo con motivo del décimo aniversario de la institución museística. Una vez planteado el encargo, fue la comisaria quien presentó un proyecto “con el que hemos intentado ser absolutamente respetuosos”. “Es función de Rosa definir el concepto de la exposición, seleccionar a los artistas y sus obras con un criterio que es subjetivo suyo, pero no arbitrario”, ha precisado Vidarte.

Vidarte ha reconocido que la “única restricción” del museo fue que las obras expuestas “cumplan con la legalidad, como de hecho lo hacen en esta exposición”, aunque ha admitido que el museo conocía que el artista se había puesto en contacto con los familiares de las personas que aparecían reflejadas en las fotografías para conseguir su aprobación a pesar de que las instantáneas seleccionadas finalmente “cumplen absolutamente con la legalidad en el sentido de respetar la intimidad de las personas”.

Por todo ello, Vidarte ha explicado que el museo no tiene intención de retirar las imágenes salvo que haya un acto judicial que les obligue a ello. “Nosotros cumpliremos con la ley y con las órdenes de los tribunales”, ha añadido.

La comisaria Rosa Martínez, por su parte, ha precisado que las fotos mostradas fueron elegidas de entre un total de 1.400 y que todas ellas “muestran un enorme respeto por las víctimas”. A su juicio, la selección se ha hecho “con el máximo respeto a las víctimas y la lectura e interpretación de las imágenes no está en las imágenes sino que en el ojo de quien las mira, y ese ojo a veces es ideológico”. “La lectura interesada que se hace de ellas habla más de la ideología de las personas que las interpretan”.

La detención del responsable institucional Asier Imaz Tellería cuando se dirigía a Bilbao, es el último movimiento hasta el momento del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón contra la cúpula de Batasuna. Con él, ya son 24 los arrestados dentro de las diligencias previas 320/07, en las que el magistrado investiga los posibles delitos cometidos por los dirigentes de la ilegalizada formación.

Imaz no fue detenido el pasado 4 de octubre porque no se encontraba en la reunión celebrada por la cúpula de Batasuna en la localidad guipuzcoana de Segura, donde se estaba llevando a cabo el traspas de poderes de la vieja a la nueva dirección. Sin embargo, Garzón ya hablaba de él en el auto de prisión de 17 de los detenidos.

En el escrito, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 le sitúa en el acto de presentación de la nueva Mesa Nacional de Batasuna, el 25 de marzo de 2006 en el hotel Tres Reyes de Pamplona, junto a 31 compañeros más. También estuvo el 18 de diciembre del pasado año en un encuentro entre miembros de Batasuna en la localidad guipuzcoana de Usurbil, junto a Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Juan José Petrikorena, Rufino Etxeberría, y diez personas más.

Tan solo doce días después, Imaz celebró junto a quince dirigentes ‘abertzales’ uuna reunión extraordinaria de miembros de Batasuna, en la sede del polígono Belartza, de San Sebastián.

El detenido se presentó a las pasadas elecciones locales en el número tres de la lista de la candidatura Beasain Abertzale Sozialistak (BAS), que fue anulada por los tribunales. En unos días, hasta un máximo de cuatro, Imaz será trasladado a la Audiencia Nacional para declarar ante Garzón, quien ya ordenó el ingreso en prisión de 17 miembros de la Mesa Nacional por pertenencia a organización terrorista o reiteración delictiva. Considera que tienen la voluntad de mantener la “unión” con ETA.

El magistrado se basa, entre otras cosas, en dos comunicados de la banda de junio y septiembre de 2007 en el que sostiene que no hay condiciones para la negociación y por tanto vuelve a la violencia terrorista. “Esquema que los responsables de Batasuna han interiorizado y pretenden transmitir a su base social, preparándola para una fase de enfrentamiento”.

La Mesa Nacional de Batasuna admite que con la detención y encarcelamiento de 19 de sus componentes ‘nos han hecho daño’, pero asegura que va a ‘responder y seguir adelante con mayor iniciativa política’. La dirección del partido ilegalizado hace este diagnóstico de su situación en un escrito fechado el pasado lunes, un día después de que el juez Baltasar Garzón dispusiera el ingreso en prisión de los dirigentes detenidos durante una reunión que celebraban en la localidad guipuzcoana de Segura.

‘Nos han golpeado, nos han golpeado duro, nos han hecho daño’ con la captura de los dirigentes, reconoce Batasuna en el inusual texto y que fue divulgado este domingo por el diario `Gara¿. Pero este hecho, agrega la nota interna, no va a ‘amedrentar’ su actuación porque ‘tenemos un pueblo que nos arropa y el compromiso con ese pueblo nos hará seguir adelante’.

La Mesa Nacional del partido ilegal afirma que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tras la ruptura del alto el fuego de ETA, ofrece a la izquierda abertzale ’sólo un único camino: la Constitución española y la represión’. Batasuna se dirige en concreto al jefe del Ejecutivo, al que advierte que ‘tiene enfrente un pueblo que no va a poder doblegar, y si se empeña ello, al igual que sus antecesores, fracasará’.

La formación proscrita considera que la detención de sus dirigentes es consecuencia de la negativa gubernamental a aceptar su propuesta política durante el alto el fuego, que incluía el ejercicio del derecho de autodeterminación y la anexión de Navarra a Euskadi. También hay para el PNV, al que Batasuna reprocha que su objetivo sea ‘pactar con el Estado para mantener sus cuotas de poder y así seguir haciendo negocio’, en contrapartida, el partido que lidera Josu Jon Imaz ofrece ‘un pacto en donde se cierren todas las vías hacia la independencia de Euskal Herria’.

El partido ilegalizado se jacta además de ser la fuerza política que ‘ha llevado a este país a las coordenadas de cambio político’. La solución ‘democrática’, agrega Batasuna, pasa por que se acepte que ’somos una nación y nos corresponde la palabra y la decisión’.

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