El pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprobó ayer, con la abstención de ANV (que presentó un texto alternativo), un acuerdo consensuado por UPN, Nafarroa Bai y PSN en el que se condenan los últimos atentados de ETA y se exige a la banda que “anuncie el final definitivo de la violencia”.
El texto condena el atentado de Durango, la explosión de un coche bomba en Castellón y la de un artefacto en La Rioja, y subraya que “ningún acto de terror podrá doblegar la libre voluntad de nuestro pueblo”. Los grupos exigen a ETA “que anuncie el final definitivo de la violencia” y apuestan por “continuar prestando al Gobierno, y específicamente a las fuerzas de seguridad del Estado, la máxima colaboración a fin de propiciar la detención de los culpables y su puesta a disposición de la justicia”.
Por su parte, ANV presentó un texto alternativo que cosechó la abstención de Nafarroa Bai y el rechazo de UPN y PSN. En el mismo, la formación “lamenta” el atentado y hace una “apuesta por la libertad y la paz mediante una salida negociada y democrática”.
El portavoz de UPN, José Iribas, manifestó, respecto a la posición de ANV, que “no basta con lamentar”, y subrayó el valor de la condena porque “hay que alzar la voz frente a la barbarie”. Iribas consideró que la condena sirve “para que ETA no se sienta respaldada directa ni indirectamente”, y destacó que el no condenar “puede servir para confirmarnos que ANV es Batasuna y solo ETA marca su estrategia”.
Por su parte, la portavoz de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, valoró el “éxito del consenso” logrado. También el socialista Javier Torrens destacó el consenso como “un paso importante” y aseguró que su partido no apoyará “nunca a quien defiende otros medios que no sean respetar la libertad de las personas”. Mientras, la portavoz de ANV, Mariné Pueyo, negó las acusaciones de Iribas y aseguró que la formación heredera de Batasuna no tiene “ninguna línea directa con ETA”.
Un documento interno del Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña califica de “presos políticos” a los dos colaboradores del último comando de ETA en Barcelona.
El comunicado fue remitido el pasado 20 de agosto al Hospital Penitenciario de Terrassa, en el que dos días antes había dado a luz Laura Riera. Ella y su compañero sentimental, Diego Sánchez Burria, están condenados a nueve años de cárcel por colaborar con el ‘comando Barcelona’ de ETA.
“Os comunico que el martes 21 de agosto está prevista una concentración a las puertas del Hospital de Terrassa a las 14.30 horas en solidaridad con los presos políticos Diego Sánchez y Laura Riera que han sido padres recientemente”, reza el documento, que cuenta con el anagrama oficial de la Generalitat y la firma del Área de Información y Seguridad de Servicios Penitenciarios, Rehabilitación y Justicia Juvenil. La concentración se llevó a cabo sin ningún incidente.
Sánchez Burria recibió un permiso extraordinario para acompañar a su pareja durante el parto, un hecho “sin precedentes” según fuentes penitenciarias, que hablan de un agravio comparativo porque los presos suelen visitar a su hijos recién nacidos días después. Esas mismas fuentes hablan de un trato de favor que se suma a otras polémicas decisiones que ya motivaron la queja de otros reclusos ordinarios y los propios funcionarios de prisiones. Entre ellas, encuentros vis-à-vis, régimen de vida ordinario o una carta sin revisar, como ordena la ley para condenados por terrorismo.
Golpe al engranaje de fabricación de explosivos de ETA. Esta madrugada han sido detenidos en la localidad francesa de Cahors, próxima a Toulouse cuatro presuntos miembros de la organización terrorista ETA. Se trata del histórico y experto en explosivos Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz, Ander Múgica Andonegi, huido de Torreblanca en julio en un control policial, Alaitz Aramendi Jaunarena y Ohian Barandalla. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba ha informado de que el grupo era el engranaje de fabricación de explosivos de la banda y que preparaban un nuevo atentado en la vivienda en la que han sido arrestados, un verdadero “laboratorio” destinado a la fabricación de explosivos.
El fiscal adjunto antiterrorista de París, Jean-Michel Bourles, ha informado, además, de que tenían en su poder dos recipientes adecuados para llenarlos con hasta doscientos kilos de explosivo cada uno.
Los presuntos etarras -uno de ellos lugarteniente de ‘Txeroki’, jefe del aparato militar de ETA- conformaban el núcleo del comando que perpetró el atentadeo de la T-4 en Barajas en el que tuvieron una “participación decisiva” y que están relacionados con las acciones armadas abortadas en los últimos meses como el frustrado atentado del pasado sábado en Castellón.
Los cuatro detenidos están, además, presuntamente implicados en el secuestro del matrimonio de Orio y en el atentado fallido de la provincia de Castellón el pasado fin de semana, según ha dado a conocer Rubalcaba.
El secuestro del matrimonio y su hijo de corta edad se produjo el pasado día 24 de agosto. Los rehenes fueron mantenidos en cautividad hasta el lunes siguiente, día 27. El objeto de su retención fue apoderarse de una furgoneta Mercedes Vito de su propiedad para utilizarla como coche bomba en un atentado que se iba a llevar a cabo en el Levante a primera hora del domingo.
Uno de los cuatro presuntos etarras detenidos, Ander Múgica Andonegi, nacido en San Sebastián (Guipuzcoa) y de 25 años de edad, fue tenido por primera vez en enero de 2002 por lanzar cócteles molotov contra una entidad bancaria de San Sebastián (Guipúzcoa).
Desde el año 2002 se encuentra en paradero desconocido. Podría estar relacionado con el vehículo que este año fue abandonado con material explosivo en la localidad de Ayamonte (Huelva), y se presume que sea el presunto miembro de ETA que abandonó precipitadamente un taxi en la localidad de Torreblanca (Castellón), donde se encontró una mochila con diverso material de la organización terrorista.
Se trata de uno de los seis terroristas cuya fotografía aparece en el cartel de “Miembros huidos de la organización ETA” recientemente difundido por la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil.
Los otros tres arrestados en la operación, José Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz, Alaitz Aramendi Jaunarena y Oian Barandalla Goñi, también están vinculados al aparato militar de la banda.
Luis Ignacio Iruretagoyena, alias ‘Suni’, está considerado el mayor experto de ETA en explosivos. Ha sido arrestado en otras tres ocasiones en el pasado, cumpliendo penas de prisión en todos los casos. Colaboró con la guerrilla sandinista en los años 80.
Natural de la localidad de Tolosa (Guipúzcoa) y de 50 años, fue arrestado por primera vez en 1978 por la Policía por formar parte de un comando de información de ETA que actuaba en Guipúzcoa e ingresó en prisión, siendo puesto en libertad dos meses después. En enero de 1981 se desplazó a Nicaragua, desde donde se traslada a El Salvador y se une a la guerrilla salvadoreña.
Con otros miembros de la banda terrorista ETA asentados en dicho país, participa en la construcción de un “gran zulo”, donde se escondieron armas y documentos de la banda y de los sandinistas en el barrio de Santa Rosa de Managua.
En mayo de 1993 una serie de explosiones de dicho almacén, provocaron tres muertos e importantes destrozos en casas del vecindario. En los escombros, oculto en un subterráneo perfectamente acondicionado, con portones de acceso hidráulicos, apareció un enorme arsenal de armas y una gran cantidad de documentos comprometedores, entre los que destacaba un detallado archivo de documentación para secuestrar y obtener rescate de toda una serie de millonarios latinoamericanos.
También se encontraron cientos de pasaportes de 23 nacionalidades y documentos de identidad en blanco, tanto nicaragüenses como de otros países.
En septiembre de 1991 se traslada a Francia y comienza a realizar actividades relacionadas con la fabricación de sustancias explosivas. En junio de 1992 vuelve a ser detenido, en esta ocasión por la Policía francesa en París, encontrándosele diverso material explosivo en el domicilio que ocupaba.
Cinco años más tarde es expulsado de Francia y puesto a disposición de la Audiencia Nacional, ingresando en prisión. Al quedar en libertad huye a Francia y vuelve a integrarse en labores de fabricación artesanal de explosivos y de confección de artefactos, siendo uno de los principales expertos en la materia de los que cuenta en estos momentos la banda terrorista ETA.
Por su parte, la presunta miembro de ETA Alaitz Aramendi Jaunarena, también detenida hoy, se encontraba huida desde hace algunos años ya que su nombre aparecía en los papeles que le fueron incautados al dirigente de la banda terrorista Ibón Fernández Iradi, ‘Susper’, en diciembre de 2002.
Aramendi, natural de la localidad vizcaína de Orozko, fue candidata por Euskal Herritarrok en las elecciones municipales del año 1999 ocupando el puesto número 6 de la candidatura local de la izquierda abertzale.
A raíz de la descodificación de los papeles de ‘Susper’, las fuerzas de seguridad vieron que su nombre figuraba en ellos por lo que intentaron su arresto sin éxito, ya que se había dado a la fuga.
Por su parte, Oihan Barandalla Goñi, nacido en Pamplona y de 31 años, fue detenido en 1996 por la Guardia Civil en la localidad de Jaurrieta (Navarra), cuando se encontraba realizando pintadas a favor de la banda terrorista ETA. Actualmente se le considera lugarteniente de ‘Txeroki’.
En octubre de 2003 huyó de su domicilio, tras una operación antiterrorista y en junio de 2004, apareció una fotografía suya, en los registros efectuados por la Policía francesa en la localidad de Limoges, tras la detención de varios miembros pertenecientes a los “taldes de reserva” de la banda terrorista ETA.
En junio de 2005, ya está integrado en las estructuras clandestinas de ETA en Francia, en concreto de la “rama militar”, relacionándosele con el alquiler de viviendas, siendo identificado a posteriori por algunos arrendatarios de inmuebles descubiertos por las fuerzas de seguridad.
Entre ellas se encontraría la casa rural donde mantuvieron secuestrados el pasado fin de semana, al matrimonio dueño de la furgoneta que explosionó en Cuevas de Vinromá (Castellón).
En octubre de 2006 es reconocido por los testigos, como uno de los autores del robo de 350 armas y munición en la empresa SIDAM, sita en la localidad francesa de Vauvert; por lo que no se descarta su participación en otros robos de abastecimiento de la banda terrorista cometidos en Francia con similar “modus operandi”.
La operación, que continua abierta, ha sido desarrollada conjuntamente por la Guardia Civil y la Policía francesa y ha sido considerada “importante”.
En el momento de ser detenidos los cuatro presntos etarras iban armados aunque no ofrecieron resistencia alguna. En estos momentos están practicándose registros y no se descartan más detenciones.