Septiembre 2007


Unas 300 personas han participado en la manifestación convocada para hoy en Lizartza (Guipúzcoa) contra la alcaldesa del PP, Regina Otaola. La marcha, que ha durado apenas una hora, ha transcurrido sin incidentes.

A las 17:30 de la tarde de hoy ha empezado la manifestación que, a diferencia de la convocada el sábado pasado, sí estaba legalizada. Durante el recorrido, se han escuchado consignas a favor de la ikurriña y de la independencia, y en contra de la bandera española y de la Ertzaintza.

Los manifestantes han denunciado la ‘ocupación’ del pueblo por parte del PP, ahora en la alcaldía.

Prohibición de la manifestación la semana pasada.

Esta manifestación ha tenido lugar siete días después de que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska, prohibiera la que iba a celebrarse el sábado pasado contra la alcaldesa, al considerar que tiene un fin ilícito, menoscabar gravemente el ejercicio de autoridad de la edil.

La polémica de las banderas.

La concentración estaba convocada en el marco de lo sucedido el pasado día 7 cuando Otaola presidía la izada de las banderas española, vasca y local en el balcón del Ayuntamiento con motivo de las fiestas del pueblo, mientras una veintena de personas que participaba en un acto de protesta increpaba a la regidora y a los otros seis concejales del PP.

Según la alcaldesa, uno de los vecinos le gritó ‘vas a morir’, supuestas amenazas de muerte que ella denunció en la comisaría y de las que se hizo cargo un juzgado de Tolosa, el cual se inhibió a favor de la Audiencia Nacional al entender que se trata de hechos relacionados con delitos de terrorismo.

Euskadi Ta Askatasuna apela en el número 112 de su “Zutabe”, correspondiente a este mes de setiembre, a “la dignidad y la coherencia” a la hora de defender la lucha como vía para la consecución de la libertad de Euskal Herria. “Sólo los que han llegado a convertir en delito tener memoria y dignidad y aquellos que no saben lo que es la coherencia pueden intentar hacernos creer que un pueblo oprimido dejará de luchar sin conseguir lo que le corresponde”, afirma.

Se trata de uno de los párrafos recogidos en el capítulo referido al Gudari Eguna, en el que destaca la trayectoria del exiliado político Sabin Euba, fallecido el pasado 5 de agosto en su Zornotza natal víctima de un cáncer. “Las amenazas, los insultos, los discursos y todas las estrategias opresoras del enemigo se vuelven estériles en un sólo instante ante la coherencia y el compromiso de gudaris como Sabin Euba, Pelopintxo, que han dado su vida en favor de la libertad de Euskal Herria”, sostiene la organización armada, que agrega: “Sabin Euba ha dado lo mejor que tenía para lograr y crear una Euskal Herria libre formada por hombres y mujeres libres. Como los miles de gudaris muertos en la lucha, amaba a su pueblo y estaba convencido de que íbamos a conseguir la libertad, de que la conseguiremos. De que lograremos el Estado de Euskal Herria”.

Insiste en que el zornotzarra demostró “en todos los apartados de su vida” que “el camino se hace luchando, día a día”, y muestra su disposición a llevar “hasta el final” su testimonio: “Todavía habrá que luchar mucho para conseguir la libertad de Euskal Herria”.

Es por ello que, a su juicio, “cuando aquellos que están oprimiendo y destruyendo a nuestro pueblo nos dicen que no hay razón para ejercer la lucha armada sólo pretenden que los vascos demos por buena la opresión de España y Francia y aceptemos que no somos más que una parte de sus grandes estados. Cuando nos repiten que no tiene sentido luchar, nos quieren trasladar que nuestros objetivos últimos no son más que utopías inalcanzables y que debemos perder toda esperanza y darnos cuenta de que somos los perdedores”.

Pero sus críticas también alcanzan a quienes “aquí y hoy, colaboran con el enemigo y repiten el mismo mensaje, muchos de ellos tratando de calmar sus conciencias”.

“Lo primero es una amenaza: rendíos o, por el contrario, sufriréis lo que nunca habéis padecido. Lo segundo, un insulto. Y lo tercero, traición y cobardía”. En opinión de ETA, “sólo mentes que no han conocido la dignidad” pueden trasladar ideas de ese tipo.

Urtzi García Montero, uno de los detenidos esta mañana por la Gendarmería francesa, se encuentra huido desde que el pasado mes de marzo fuera desarticulado el “comando Urederra”. Natural de la localidad guipuzcoana de Hernani y hermano de la miembro de ETA Ainhoa García Montero, “Laia”, actualmente encarcelada en Francia, está acusado de haber dado alojamiento en su domicilio a miembros de ETA, según fuentes policiales.

Oscar Vizcay Vidángoz, nacido en Pamplona el 4 de abril de 1972, se encuentra huido desde finales del pasado año. Con anterioridad había cumplido condena por colaboración con ETA.

Oscar Betolaza Villagrasa , natural de Vitoria y dirigente de la organización juvenil “Sevi”, se encuentra huido desde principios de año para no cumplir la condena que le fue impuesta por la Audiencia Nacional.

Francisco Javier Pérez Susperregui, que según fuentes policiales tenía responsabilidades en la gestión de las herriko tabernas vinculadas a la izquierda abertzale, es natural de San Sebastián, donde nació hace 47 años. Se encuentra huido en Francia desde hace 17 años. Fue detenido en 1991 y absuelto del delito de asociación de malhechores dos años más tarde.

Las discrepancias entre los dos sectores del PNV, que finalmente han consensuado una ponencia aprobada por unanimidad por el Euzkadi buru batzar, son patentes en cuestiones claves como la celebración de una consulta popular, si se compara este documento con las reflexiones publicadas en los últimos meses por el aún presidente del partido, Josu Jon Imaz, en sus artículos titulados ‘No imponer, no impedir’ y ‘Radicalidad frente a pragmatismo. La paradoja vasca’.

En el primero de sus textos, Imaz supedita la consulta a un acuerdo previo mayoritario entre los partidos. La ponencia política aprobada el lunes por el EBB, que se cierra con un impulso al «derecho a decidir» como forma de avanzar en la normalización política, se marca como objetivo la consecución de un acuerdo amplio entre las fuerzas políticas y las instituciones vascas y estatales y plantea que el nuevo escenario sea «refrendado por la sociedad en un marco de respeto a los derechos humanos y las libertades democráticas».

No obstante, la nueva ‘hoja de ruta’ jeltzale también contempla como «deseable» la celebración de una consulta -sin validez jurídica- como herramienta para superar el hipotético «bloqueo» de un acuerdo. El PNV entiende que sería un «instrumento democrático» para que la sociedad vasca «validara un proceso» que «comprometa a todos a respetar la voluntad popular». Aunque no aclara cuándo entenderá que se ha producido ese bloqueo, el documento oficial jelzale sentaría así las bases para la celebración de algún tipo de consulta en cualquier circunstancia.

De hecho, mientras que el todavía presidente del EBB descarta recurrir a la ciudadanía con ETA activa, la ponencia peneuvista se mueve en la ambigüedad. Cuando habla de alcanzar un acuerdo amplio entre partidos e instituciones, sostiene que el nuevo escenario deberá ser refrendado por la sociedad en un «marco de respeto a los derechos humanos y las libertades democráticas». Sin embargo, no cita esta premisa al referirse a la consulta. De hecho, en sus prmeras páginas, recoge fielmente las tesis defendidas por el lehendakari Juan José Ibarretxe y por Joseba Egibar, al proclamar que el futuro político de los vascos «no puede estar secuestrado por las decisiones de un grupo violento».

La transversalidad

Josu Jon Imaz se declara acérrimo defensor de la transversalidad, un término que ni siquiera aparece en la ponencia del PNV tras ser desprestigiado por diferentes dirigentes nacionalistas, y que sin embargo estuvo insistentemente en boca de mahaikides de la izquierda abertzale durante el proceso de paz. «Las bases de una comunidad o nación requieren acuerdos transversales, mayorías suficientes en definitiva», escribía el presidente del EBB. «Las constituciones en las democracias referenciales no se aprueban sin acuerdo entre los principales bloques», añadía.

El documento de cabecera del PNV incluye algunas de las tesis de su líder, pero éstas quedan desnaturalizadas al enfrentarlas con las contrarias. Se entremezclan las opciones pactista y soberanista, lo que es interpretado por algunos analistas como un intento de desvirtuar o diluir el pensamiento de Imaz y poner freno a la reflexión renovadora que ha propuesto durante su etapa al frente del partido. «Hoy más que nunca -escribía Imaz dos días antes de la celebración del EBB del 27 de agosto-, la apuesta por la renovación del discurso es necesaria. Pero deberá ser abordada desde la unidad en torno a esa voluntad de pacto que ha sido siempre una de nuestras principales señas de identidad política. Entre acusaciones cruzadas de tibieza y entreguismo, será difícil renovar y adaptarse», advertía.

La ‘mano derecha’ de Josu Jon Imaz y secretaria de la ejecutiva del EBB, Josune Ariztondo, ha tratado de quitar hierro a la textualidad de los escritos y se ha referido a la ponencia como una guía orientativa más que como un dogma de obligado cumplimiento. «No es una receta ni un texto lineal», sino que establece «las pautas para afrontar las coyunturas distintas» que se darán en los próximos cuatro años, explicó.

La decisión de Josu Jon Imaz de no optar a la reelección como presidente del PNV y abandonar la vida pública es una muy mala noticia no solo para el nacionalismo vasco, sino también para Euskadi y España.

Imaz era un lujo para la política porque por su juventud y formación llevó aires nuevos a un partido centenario, entendió su tarea de forma no sectaria y supo transmitir a la sociedad mensajes claros, aunque no siempre tuvieran el viento de la opinión a favor. Defensor del fallido proceso de final dialogado de ETA, ha condenado siempre y de manera inequívoca cualquier signo de violencia. Ha sido en eso un nacionalista ejemplar que jamás ha buscado motivaciones políticas para justificar, aunque fuera solo en parte, el terrorismo.

Tampoco ha sido pródigo en especulaciones sobre la lucha contra ETA, una actitud difícil de mantener en un cargo como el suyo y en medio de las recientes batallas políticas.

La despedida de Imaz revela hasta qué punto era profunda la fisura en el seno del PNV entre quienes defendían su reelección y quienes optan por Joseba Egibar, representante de un nacionalismo tradicional, marcadamente soberanista y más en la línea de Xabier Arzalluz. Con su retirada, Imaz invita a Egibar a hacer lo propio para que las bases busquen una tercera opción que garantice la cohesión interna de un partido que está ya escaldado por la crisis que derivó a mediados de los años 80 en la dramática escisión que dio lugar a Eusko Alkartasuna.

La imposibilidad de aplicar una línea política transversal, abierta y apartada del soberanismo de confrontación defendido por Egibar y por el lendakari Ibarretxe, ha precipitado el final de la fecunda carrera política de Imaz. Él siempre fue contrario a la convocatoria de una consulta sobre el derecho de autodeterminación mientras exista la amenaza terrorista de ETA. En eso choca con el lendakari y su tozuda estrategia. Y también con los sectores que nada quieren saber de entendimientos con las formaciones constitucionalistas, PSE y PP.

Si de algo está necesitada la política en los escenarios español y vasco es de dirigentes moderados que sepan buscar territorios de encuentro y no posturas maximalistas. En ese sentido, sería de celebrar que las bases del PNV dieran con un líder que cohesionara el partido y que fuera capaz de llegar a compromisos con otras formaciones dentro y fuera del País Vasco.

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