Agosto 2007


El lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha afirmado hoy que la violencia de ETA no puede condicionar que Euskadi aborde un proceso de “normalización política” que implicará dar la voz a la sociedad.

Ibarretxe ha hecho declaraciones en una rueda de prensa, tras presidir el primer Consejo de Gobierno del curso político en Donostia-San Sebastián, donde ha precisado que el futuro de la CAV “no se va a decidir en Madrid” y por parte del PP y el PSOE, sino en Euskadi. “No sé cuándo será, pero se decidirá en Euskadi”, ha insistido.

Ibarretxe ha sido muy claro, ha dicho que cumplirá la palabra dada a la sociedad, que dará la voz a la sociedad independientemente de ETA, aunque no ha precisado cuando.

“Cuando fui elegido lehendakari di mi palabra de que la sociedad vasca sería consultada, pues cumpliré mi palabra aunque sea lo último que haga en mi vida política”, ha afirmado Ibarretxe.

Además, ha asegurado que en esta inciativa va a contar con el “apoyo rotundo” de las tres formaciones políticas que forman el Gobierno vasco ha negado así discrepancias entre los socios del tripartito, y ha dicho que dará voz a la sociedad al margen de que exista o no ETA.

Sobre la violencia de ETA, el lehendakari ha dicho que el ciclo social y político de ETA ha acabado y que es el principal obstáculo para que la izquierda abertzale haga política.

El atentado contra la casa cuartel de Durango y la acción frustrada en Castellón demuestran que ETA quiere hacer daño. La misión de políticos como Javier Balza (Bilbao, 1957) es impedírselo.

¿Vuelven los tiempos duros?

Estamos ante la ejecución de la ruptura del alto el fuego y ante la triste situación de retorno al pasado. Hemos dado un giro de 180 grados; pasa exactamente lo mismo que hace tres años, con una organización terrorista absolutamente alejada de las necesidades y del pensamiento social del pueblo vasco, y con una línea política en la izquierda abertzale totalmente ausente y seguidista de las decisiones que toma ETA. Lo más difícil de asumir es que los intentos serios, profundos, que se han hecho, con muchos esfuerzos y mucha lealtad, para buscar un cambio de situación en Euskadi se han ido al traste.

¿Le sorprende la forma de regresar con atentados de mucho riesgo, con el secuestro de un niño de cuatro años…?

La forma de actuar parece un poco desesperada, con intención de cometer un gran atentado que les salve no se qué orgullo. Si asumen riesgos como en Durango, donde pusieron una bomba muy potente en un barrio muy habitado, el riesgo de muertes es muy alto. Y en eso están.

¿Qué busca ETA con esta campaña?

Sinceramente, creo que ya no se plantea esas cosas. ETA ha perdido la voluntad revolucionaria. Durante muchas décadas ha unido la acción militar a un planteamiento de alternativa social. Es lo que ha perdido y por eso está en su ciclo final. Sólo mantiene una estructura militar que se autoalimenta y que no sabe salir del ciclo de la utilización de la violencia. No creo que quiera decir nada. Sólo habla y toma decisiones mirando a sus necesidades internas, y ahí es donde se equivoca. El centro de gravedad de ETA ahora es interno, ya no es Euskadi. Ése es el final de cualquier organización.

¿Ha cambiado ETA tras la tregua?

Hay un cambio fundamental relacionado con la pérdida de apoyo social. ETA es una organización mucho más clandestina que hace quince años. Sabe que sólo puede confiar en sí misma. Eso de que un miembro de un comando huye y le dan refugio en un caserío o en un piso se ha acabado. Son unos integristas que sólo pueden confiar en sí mismos. Eso les ha obligado a modificar mucho la forma de actuar de los comandos. Lo de pasar, vivir en un piso franco y actuar ya no existe. Ahora tiene más peso la trama de legales -no fichados por la Policía- que la trama de comandos. Esa trama puede ser dirigida por uno o dos liberados -a sueldo de ETA- que pasan para organizar una serie de atentados. La lucha policial hay que enfocarla a la trama de legales. Por eso es fundamental la información que se genera en Francia. No sólo se trata de pillar al de la capucha que viene diez días a atentar, sino a la red tejida dentro.

¿Es cierto, como asegura el director de la Policía y Guardia Civil, que hay comandos en Euskadi?

Enlazando con la mayor importancia de la estructura legal sobre el comando establecido, la respuesta es sí, sin lugar a dudas. ETA tiene estructura que puede utilizar en cualquier momento. Sin duda.

¿Cómo está ETA ahora?

Las decisiones han sido unánimes en todo momento. No hay rupturas dentro de ETA. Durante el alto el fuego hubo una lectura simplista: que si Ternera apoyaba una cosa, Txeroki otra… No hay nada de eso. Habrá debate, pero las decisiones de alto el fuego y de ruptura son unánimes. No vamos a ver rupturas dentro de ETA. Quien lideraba la fase del alto el fuego ha pasado a un segundo plano y deja hacer. Ahora bien, no todo el mundo plantea las situaciones de la misma manera dentro de ETA ni con el mismo entusiasmo . Estoy convencido de que hay gente importante dentro de la organización, ahora que se habla tanto de los viejos, de la línea dura, que sabe que tiene que buscar una alternativa a la violencia y reconvertirse. Eso es lo que puede dar pie a un cambio de situación, pero no lo veo a corto plazo. De momento no podemos vender esa solución. Aunque sea triste, y más allá de que pueda haber ciertos elementos, ahora la solución es protegerse y actuar.

¿Quién manda en ETA?

Hay que ser muy prudentes con estas cosas. Vamos a decir que las personas que salen en los medios desarrollan papeles clave. La cúpula no es unipersonal. Las decisiones se toman entre varios.

¿Es cierto eso de que los nuevos activistas están menos preparados y son menos profesionales?

Eso es novela, literatura. En esta historia no hay que esperar fallos en el otro. ¿Que son chavales jóvenes? Claro, como cuando empezó Ternera. O como los que cometieron el atentado contra Carrero Blanco, que creo que ninguno llegaba a los 25 años. Si hubiera una menor preparación la podrían suplir por el avance de la tecnología, que es muy bueno para la sociedad pero muy malo para estas cosas.

¿Qué capacidad tiene la Ertzain-tza de ser un problema para ETA?

La Ertzaintza tiene dos líneas fuertes de trabajo. Una es la actuación preventiva frente a ETA, toda la política de seguridad. El sistema de seguridad que, por desgracia, tenemos organizado desde hace años para proteger a todas las personas que lo necesitan es de los más complejos de Europa, si no el que más. Esta labor contra los atentados personales es muy necesaria y muy destacable. La otra es contra la kaleborroka . Ésa si se genera en Euskadi y aquí es donde mostramos nuestra eficacia con buenos resultados y garantías. Hemos perfeccionado y tecnificado mucho el sistema de pruebas a presentar ante los jueces. Todos aquellos discursos de detenciones arbitrarias se han caído. Sin olvidar la implicación de este departamento con los protocolos de garantías de los derechos fundamentales de personas detenidas.

Pero no detienen comandos.

Ahí es donde somos mucho más débiles y hay que decirlo así. Mientras no tengamos posibilidad de trabajar en los sitios donde se prepara ETA no tendremos eficacia contra la organización. Es muy triste y muy lamentable que problemas políticos interfieran en la seguridad de las personas. Si la Guardia Civil y la Policía Nacional no trabajaran en Francia no habría ninguna posibilidad de frustrar atentados, tal como he quedado demostrado en estos últimos meses. No podemos investigar delitos de terrorismo como si fueran homicidios comunes. Y, hoy por hoy, lo tenemos que hacer así: cuando explota un coche bomba, la Ertzaintza tiene que empezar por ver si hay huellas en los restos. Esto es ridículo. Contra el terrorismo, que es violencia organizada, sólo se trabaja con información organizada. Mientras España no asuma esto no vamos a poder trabajar a pleno rendimiento contra ETA.

¿Hay temor en la Ertzaintza por un atentado?

Por supuesto. Hay preocupación, temor y también prevención. No tenemos ninguna duda de que somos objetivo de ETA. Por eso dedicamos tantas horas y tanto esfuerzo a un sistema de protección para todos los agentes.

Los sindicatos se quejan de la seguridad.

Los sindicatos no pueden tener ninguna duda de que yo tengo tanta o más preocupación que ellos por la seguridad de los ertzainas. Hay una instrucción que dirige el trabajo policial pensando en la seguridad. Es decir, cómo hay que trabajar en el día a día incluyendo la seguridad anti ETA. Esa instrucción es revisada periódicamente y se ha acabado de revisar hace un mes. Y no la hacen señores de corbata, sino que reunimos comisiones en todas las unidades de la Ertzaintza. Ahí sólo están ertzainas. Nos dicen qué puede fallar en cada comisaría. Ellos nos lo dicen, no lo dice el consejero. No me vale que me digan que el departamento tiene que mejorar la seguridad de los ertzainas. Esto es muy serio; dígame dónde se han equivocado sus compañeros, porque la seguridad de los ertzainas la conocen y la elaboran los ertzainas, no quienes se sientan en el Parlamento. Si me dicen que en tal sitio hace falta tal cosa, lo tendrán al minuto siguiente. Pero no se puede frivolizar con esta cuestión.

La realidad parece que lleva la contraria al lehendakari cuando dice eso de que el ciclo de la violencia está agotado.

Depende del contexto. Si hablamos en un contexto social, suscribo totalmente la reflexión del lehendakari. La sociedad vasca hace décadas que no sigue para nada las reflexiones de ETA. Las dos rupturas tan seguidas de intentos serios de cerrar el conflicto, como fueron Lizarra y este último, han dado por completo la espalda a cualquier manifestación de violencia. Cuando un movimiento terrorista pierde capacidad de entendimiento social su ciclo se acorta. Yo soy un convencido de que estamos en la fase final de la violencia en Euskadi: por contexto social, económico, por situación de este país en Europa… Pero claro, si miramos al comando militar de turno que intenta un atentado es cuando nos deprimimos. Ante ello sólo cabe la policía y la justicia. Cuando hay tormenta hay que abrir el paraguas. En el corto plazo, no cabe duda de que hay una decisión de ETA de actuar con violencia y la única respuesta posible ahora mismo es policía y justicia.

ANV vuelve a la palestra. Que ETA rompiera la tregua coloca a la formación abertzale en una situación de máxima exposición, sobre todo cuando la banda atenta, tal y como ocurrió el viernes en Durango (Vizcaya). Es entonces cuando los focos se giran hacia ANV, que por ahora ha optado por el silencio, la misma táctica que siempre ha seguido Batasuna, el partido ilegalizado al que muchos la vinculan como puro y duro trasunto.

Ayer hablaron del asunto los dos políticos más importantes del país, el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, cada uno fiel a su estilo -ambiguo el primero; contundente el segundo-. Zapatero destacó que hay que utilizar “la unidad de los partidos políticos” como un “muro” contra ETA. Además, el jefe del Ejecutivo advirtió de que contra los violentos el Gobierno no dudará en aplicar la ley “con toda firmeza”.

¿Implican sus palabras la posibilidad de iniciar acciones contra ANV en aplicación de la Ley de Partidos? Si uno se atiene a la opinión del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, parece que no: se actuará contra ANV si “traspasa los límites de la legalidad”, pero que, por el momento “no condenar un atentado no es un factor para ilegalizar a nadie”. Arantza Urkaregi, candidata a las Juntas Generales de Vizcaya por ANV, completó el cuadro al señalar que en esta situación “condenar no es el camino para hallar una solución” al conflicto.

Zapatero, poco amigo de explayarse con el tema antiterrorista, viró pronto y eligió cuestiones más ligeras. Durante un mitin en A Fonsagrada (Lugo), se refirió a las próximas elecciones generales, que confirmó serán en marzo y para las que se marca como “gran objetivo alcanzar los niveles de bienestar social de los que disfrutan los países europeos más avanzados”. Así, el secretario general del PSOE dijo reafirmar su compromiso con las políticas sociales y destacó la puesta en marcha de la Ley de Dependencia como uno de los grandes logros del Ejecutivo que preside, además del trabajo realizado en materia de infraestructuras. “Para los próximos años España tiene un rumbo, una posibilidad real y cierta de aumentar su riqueza y su progreso, sus políticas sociales, de elevar las pensiones, de que más jóvenes puedan disponer de becas y acceder a vivienda”, enfatizó el líder socialista, que contrapuso la situación de su partido con la del PP.

Rajoy, también de visita en Galicia, prefirió coger el toro por los cuernos y exigió al Gobierno que inste la ilegalización de ANV por su silencio tras la explosión en Durango. El líder de la oposición condicionó su apoyo al presidente a que la banda llegue a su final únicamente a través de la acción de las Fuerzas de Seguridad y de la aplicación de la ley. Asimismo, insistió en mostrar su oposición al diálogo con la banda terrorista ya que, en su opinión, “todos los procesos de diálogo se revelaron inútiles”.

Para el máximo dirigente popular es imprescindible una ruptura “de las coaliciones que existen en algunos ayuntamientos del País Vasco por parte de algunos partidos con Batasuna”, y mostró su esperanza de que “el Ejecutivo sea contundente” con “una organización criminal que no cambiará hasta que no consiga sus objetivos”, ya que si es así “el PP estará en primera línea” de la mano del Gobierno. También expresó su convicción de que “con el chantaje” ETA “no va a lograr imponerse a una gran nación, con 45 millones de habitantes y que es la octava potencia mundial”.

El secretario de Seguridad del PP, Ignacio Astarloa pidió además una “rectificación” a Zapatero por haberse reunido con ETA durante la tregua, aunque “todo el mundo debe estar detrás del Gobierno” en la lucha contra la banda.

La furgoneta Merceder Vito que explotó en la tarde de ayer en la localidad castellonense de Les Coves de Vinromá fue explosionada por un comando de ETA al darse cuenta de que había sido detectada por la Guardia Civil, según la versión del Ministerio del Interior.

Al parecer, los agentes habían localizado la furgoneta la víspera, aparcada a 30 metros de una torreta de alta tensión y habían tomado la matrícula y hecho alguna averiguación, pero no sospechaban que pudiera tener relación con ETA, puesto que no contaba con ninguna denuncia de robo. Sin embargo, según esta versión, los miembros de ETA habrían decidido explosionar el vehículo y borrar sus huellas, al verse controlados por miembros de la Benemérita.

El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, ha afirmado que los investigadores creen que ETA quería cometer un atentado este pasado fin de semana con la furgoneta. Cinco miembros de ETA habían secuestrado a los propietarios de la furgoneta el viernes en las Landas (Francia), por lo que “no podían tenerles retenidos durante mucho tiempo” ha explicado Camacho.

Los propietarios han sido liberados hoy

La familia propietaria del vehículo, un matrimonio de Orio (Gipuzkoa) con un niño de dos años, fue retenida el pasado viernes en la región francesa de Las Landas por cinco personas que se identificaron como miembros de ETA.

La familia fue secuestrada en Messanges (Las Landas) y ha sido liberada este lunes por la mañana a 142 kilómetros de allí, cerca de Pau. Nada más ser liberada, la familia ha acudido a la comisaría de Tartas (Landas), donde ha explicado que ha sido secuestrada. La Fiscalía de París ha abierto una investigación por “secuestro en banda organizada” con fines terroristas contra varias personas.

Los secuestrados han explicado que fueron encapuchados o enmascarados y, durante los tres días de su secuestro, fueron trasladados a varios lugares, entre ellos a una casa donde fueron encadenados.

La familia, que ha sido examinada por médicos, sigue por ahora en Burdeos, donde la policía trata de obtener la máxima información posible con el fin de que pueda regresar lo antes posible a casa.

Precisamente, esta tarde se ha encontrado el vehículo calcinado en el que permanecieron retenidos el matrimonio y su hijo durante el secuestro, una furgoneta Renault Scenic, en el Departamento de Las Landas.

El mismo “modus operandi” que en Barajas

Según el ministerio del Interior, ETA pretendía repetir el “modus operandi” del atentado de la T-4, reteniendo a la pareja hasta cometer un atentado y evitar que denunciasen el robo.

Fuentes de la investigación han afirmado que la autocaravana contenía 80 kilos de explosivos e iba a ser utilizado “en un atentado inminente”. Las fuerzas de seguridad manejan dos hipótesis: que la furgoneta estuviera ya preparada para atentar o que se estuviera usando para hacer una entrega de material.

Técnicos de Desactivación de Explosivos rastrean el paraje de Les Coves de Vinromá donde estalló la autocaravana con sus perros. La explosión ocurrida hacia las 19:00 horas de ayer en un olivar provocó un socavón de una decena de metros, calcinó siete olivos y la base de sustentación de una torre del tendido eléctrico.

La autocaravana quedó totalmente destrozada y la onda explosiva provocó la rotura de los cristales de una casa situada a unos 200 metros del lugar. El ruido fue escuchado a varios kilómetros de distancia.

Dos agentes de la Guardia Civil resultaron levemente heridos en la madrugada del viernes cuando explotó una bomba cerca del cuartel en la localidad vizcaína de Durango, en lo que las autoridades consideran el primer atentado de ETA desde que anunció el fin del alto el fuego en junio.

La bomba, colocada en una furgoneta aparcada en el exterior del cuartel de la Guardia Civil, explotó pasadas las tres y media de la madrugada sin previo aviso y provocó importantes daños en el edificio, según un portavoz del cuerpo. Los dos agentes resultaron heridos por cortes.

“Hemos oído una gran explosión, nos hemos levantado de la cama asustadísimos, hemos bajado a la calle, yo en bata, y hemos visto lo que había pasado, había reventado un coche al lado del cuartel de la guardia civil”, dijo un vecino en declaraciones a RNE.

El vecino añadió que los daños causados se extendían a algunas viviendas de los alrededores, donde quedaron destrozadas ventanas, cristales y balcones.

Un segundo vehículo, que las fuerzas de seguridad creen que fue utilizado por los autores del atentado para huir, explotó en el pueblo de Amorebieta casi una hora después, señaló el portavoz de la Guardia Civil.

Nadie se atribuyó inmediatamente la responsabilidad de las explosiones, pero el portavoz dijo que había pocas dudas sobre la participación de ETA.

Durante semanas el Gobierno ha advertido sobre un inminente atentado de ETA después del arresto de varios miembros de la banda y la incautación de explosivos.

“El Estado de Derecho, el Gobierno, con estos enemigos de la libertad, con estos enemigos del pueblo vasco y con su entorno vamos a seguir siendo implacables y yo les auguro un mal futuro, en el sentido de que más pronto que tarde serán puestos a disposición judicial, que es donde tienen que estar”, declaró a RNE Paulino Ledesma, delegado del Gobierno en el País Vasco.

ETA anunció dijo el 5 de junio que ponía fin a una tregua de 15 meses, que ya había sido rota de hecho por un atentado en el aeropuerto de Madrid en diciembre que causó dos muertos.

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